El bono de sesiones (por ejemplo, "10 sesiones de fisioterapia" o "5 sesiones de láser") es una de las herramientas más rentables para una clínica: cobras por adelantado, el paciente se compromete con el tratamiento completo y la relación se prolonga. Pero gestionarlos a mano, con saldos apuntados en una libreta, es fuente de errores.
Por qué funcionan los bonos
- Ingreso por adelantado. Mejora tu tesorería desde el primer día.
- Más adherencia. El paciente que ha pagado un bono termina el tratamiento, lo que mejora resultados y satisfacción.
- Fidelización. Cada bono asegura varias visitas y abre la puerta a renovarlo.
Cómo diseñar tu oferta de bonos
Define el número de sesiones, su validez y un pequeño incentivo frente al precio suelto (sin regalar margen). Mantén pocas opciones claras: un bono entendible se vende mucho mejor que una tabla de tarifas compleja.
El reto: controlar el saldo
El problema de los bonos no es venderlos, es llevar la cuenta: cuántas sesiones quedan, qué cita descuenta de qué bono, qué bonos han caducado. Hacerlo a mano genera discusiones con el paciente y sesiones "regaladas" por descuadres. Necesitas que el saldo se descuente solo al usar cada sesión.
Bonos y facturación
Lo limpio es facturar el bono al venderlo y, después, que cada sesión consuma saldo sin volver a cobrar. Así evitas el doble cobro y mantienes la contabilidad cuadrada.
Cómo ayuda ClinicOS
ClinicOS incluye un módulo de bonos de sesiones con saldo prepago: vendes el bono, y cada cita asociada descuenta una sesión automáticamente, también en citas de grupo. Ves en todo momento el saldo restante de cada paciente, sin libretas ni descuadres. Es ideal para fisioterapia, estética, podología o cualquier tratamiento por sesiones. Lo enlazamos con cómo captar pacientes en fisioterapia y cómo mejorar la rentabilidad.
Pruébalo gratis y empieza a vender bonos sin perder el control del saldo.